Grandes historias

“A alguien en mi situación pasada le diría que no tenga miedo”

 

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Leo tiene 23 años, vive en Zaragoza y estudia magisterio infantil. Hace seis meses hizo la llamada transición social y le contó a su padre que se sentía un hombre en un cuerpo con atributos femeninos. Al mundo se lo contó desde su canal de Youtube.

Leo tiene una sonrisa dulce que no se le borra en ningún momento, con una mezcla de timidez, nervios y educación. Lleva el pelo corto a la moda y el cuerpo marcado con nueve tatuajes. La barba empieza a asomarle por debajo de la barbilla y nos cuenta que tanto su voz como su musculatura e incluso sus huesos han cambiado desde que empezó con la testosterona. En su habitación, pulcra y llena de decoración y libros, destaca un cuadro con una cita de El Principito sobre la cama. “Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. Muy apropiada.

-¿Qué fue lo más difícil de decírselo a tu padre y después al mundo?

-Fue muy raro. Estaba discutiendo con la mujer de mi padre y se lo solté. Se lo conté antes que a él. Y ella me dijo: “es una crisis, se puede redirigir, no te preocupes”. Mi padre se acercó a preguntar qué pasaba y se lo conté. Su reacción fue lo más normal del mundo, me dijo: “esto es antinatural, no puede ser”. Poco a poco fuimos hablando, y todavía no lo entiende, pero está en ello. De mis amigos no he tenido ningún problema con ninguno, lo han aceptado muy bien todos. A mi familia le cuesta algo más, pero ya me hablan en masculino. Mi padre me habla en neutro.

-¿Y los que no eran amigos y vieron el vídeo?

Pues la verdad es que me sorprendió un montón, pero todo el mundo me escribió por Facebook diciéndome que se alegraban mucho y que era muy valiente.

Youtube es una de las vías por las que Leo le contó al mundo sobre su transexualidad. Allí, tanto él como muchos otros jóvenes transexuales notifican sus cambios y progresos en su cambio tanto físico como social. Este movimiento, denominado FTM (female to male) en el caso de hombres trans, ayuda a conseguir información sobre la toma de hormonas o las visitas al endocrino. Leo explica que, de no existir esos vídeos “no tendría ni idea de cómo se hacen las cosas”.

-¿Cómo te has animado a formar parte de este movimiento?

-Porque todo el mundo me decía que hiciera vídeos para que la gente que me conoce sepa que no es una cosa rarísima. Si lo explicas un poco, la gente se queda más tranquila. Esto es un largo proceso de psicólogos, psiquiatras, luego tienes que ir al endocrino… Si lo visibilizas, se ve.

-¿No has recibido comentarios negativos?

-Seguro que a las espaldas sí. Pero hay gente que me ha escrito que yo pensaba que se lo iban a tomar mal, y ha sido al revés. Todo el mundo se lo ha tomado bien, y es algo que sorprende, porque esto no es algo que vayas viendo día a día, que alguien a quien crees una chica te diga que es un chico.

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Mirándose en el espejo. Rubén Sanz

-¿Cómo te decidiste a empezar con la transición?

-Fui al cine a ver “La chica danesa” con mi abuela, y cuando salí del cine me dije que lo tenía que contar. Al día siguiente se lo conté a mi mejor amiga y poco después a mi padre. Mis amigas me dijeron que no sabían cuánto iba a tardar en decirlo y que por fin lo había hecho. A mi hermana le chocó un poco al principio, pero luego me decía que era algo obvio, que se notaba desde pequeño.

“Iba al armario, cogía unos calcetines y me los metía dentro del pantalón”

-¿En qué crees que se notaba?

-Parece muy típico, pero es cierto que yo siempre he tirado más hacia lo masculino, por ejemplo como los juguetes. Mi prima también me contó que no quería hacer los deberes si no me pintaban un bigote, y cada día un bigote diferente. O iba al armario, cogía unos calcetines y me los metía dentro del pantalón. También me acuerdo de sentarme al revés en la taza del váter porque quería hacer pis como los chicos.

En España, la asociación Chrysallis representa a las familias de menores transexuales, desde donde se da apoyo e información a padres e hijos de unas 400 familias, además de intentar visibilizar y normalizar la transexualidad. Actualmente, el actor porno Nacho Vidal ha participado en la campaña “No hay huevos”, que además de visibilización, busca financiar a Chrysallis mediante la venta de unos huevos de goma. El actor se ha solidarizado con estas causas después de revelar que su hija de nueve años es una niña trans.

Por su parte, Leo forma parte del colectivo SOMOS, la asociación LGTB+ de Aragón, desde donde realizan charlas en institutos y proveen información y ayuda a distintos colectivos e identidades, entre ellos el colectivo transexual. “El año pasado fuimos a La Azucarera porque había una chica trans de 12 años que quería dar el paso social. Fuimos a su clase a dar una charla, yo les conté quién era y cómo había hecho mi cambio, y al final ella se levantó y dijo que se sentía una niña y no un chico”. Recientemente, Comunidad Valenciana se sumó a la lista de autonomías que garantizan los derechos de los menores transexuales en los centros educativos. Los niños deberán ser tratados de acuerdo al sexo escogido y podrán elegir libremente su imagen física, indumentaria y utilizar baños o vestuarios del género con el que se identifican.

-¿Crees que la transexualidad es algo con lo que se nace?

-Yo creo que sí, de hecho en Chrysallis hay ahora una niña de tres años. Esta niña tenía muchos problemas en clase, así que la mandaron a atención temprana para realizarle unos tests psicológicos que no dieron resultados muy positivos. Contactaron con Chrysallis y desde allí les dijeron que intentasen salir de su entorno y la llamasen como ella quería. Sus padres se la llevaron a Disney, le compraron vestidos y la llamaron Noa. Cuando volvieron, los resultados de las pruebas de atención temprana salieron mucho mejor. La psicóloga les dijo que ese el problema, que la estaban tratando con un niño cuando ella se sentía una niña.

“Quedé con un chico transexual con la excusa de un trabajo para la universidad”

-¿Cuándo empezaste a saber más sobre la transexualidad?

-Conocí a una chica que tenía un amigo transexual y quedé con él con la excusa de que tenía un trabajo para la universidad. Cuando llegamos le dije: “no tengo ningún trabajo, pero no sabía cómo llegar hasta ti”. También viendo videos de Youtube, aunque es cierto que lo primero que aparece cuando buscas transexualidad son travestis. Para encontrar información buena hay que buscar bien.

-¿Cómo es el proceso de transición?

-Vas al médico de cabecera y, en teoría, deben derivarte a psicología. Allí deben decirte que no tienes ninguna patología pero que tienes disforia de género. Después te derivan a endocrino, donde te hacen análisis, pruebas y una densitometría, y cuando ven que todo está bien, te ponen la hormonación.

Colectivos de transexuales, el Consejo de Europa y Amnistía Internacional han manifestado su rechazo que las personas transexuales tengan que acudir a un psicólogo para conseguir las hormonas. Consideran que es clasificar la transexualidad como una enfermedad, lo que no ayuda a su normalización y desestigmatización. Además, denuncian la falta de consenso entre los médicos, información actualizada, un protocolo de actuación claro y desigualdades entre comunidades y centros. Leo explica también que, en ocasiones, endocrinos y psicólogos se niegan a dar informes o prescribir los medicamentos, lo que dificulta todavía más el proceso para ellos.

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Leo en su habitación, con un cuadro de El Principito. Rubén Sanz

-¿Está atrasada la sanidad pública en materia de transexualidad?

-El tratamiento debería ser individual dependiendo de tus niveles de estrógenos y testosterona, y sin embargo se da la misma dosis a todo el mundo. También se supone que cada tres meses deberían hacerte análisis y controles, pero no los hacen. A un amigo mío ni siquiera le han hecho una densitometría, lo que podría ser peligroso. Te dan un papel y te dicen lo que te va a pasar, nada más. Si quieres saber más tienes que informarte por otros medios. Ahora al menos están cambiando el nombre en las tarjetas sanitarias, porque era una situación muy incómoda ir al médico y que te llamen por tu nombre en femenino cuando ya pareces un hombre.

Desde hace varios meses, tanto la testosterona como los estrógenos incluidos en la Seguridad Social española son difíciles de encontrar en las farmacias a causa del desabastecimiento. La única solución a la que pueden recurrir las personas transexuales es pagar por otros fármacos equivalentes cuyo precio es mucho mayor. Leo explica que no volverá a haber hormonas en las farmacias hasta enero, por lo que ha tenido que adquirir unas inyecciones de un gramo de testosterona por las que ha pagado 140 euros. Además del coste económico, la inyección le supondrá inyectarse de vez cuatro dosis de hormonas, ya que la dosis prescrita por su médico eran 250 miligramos al mes.

-¿El cambio de sexo en el DNI es fácil de conseguir?

-No, es muy difícil. Ahora están intentando trabajar en una ley nueva que lo haga más fácil. Porque cambiarte el nombre a otro de tu mismo sexo es muy fácil, pero nosotros tenemos que estar dos años en hormonas o haber tenido una operación de reasignación de sexo. Si lo pides antes, te dicen que da lugar a confusión. Yo creo que da más confusión que ponga tu nombre femenino y te vean como un hombre. Hasta que no caduca tampoco puedes cambiar la foto. Es una situación incómoda y tienes que dar explicaciones a todo el mundo.

-¿Crees que este tipo de obstáculos provoca que la gente se plantee más hacer el cambio?

-Es cierto que frena mucho. Hay gente en mi asociación que no quiere dar el paso porque tienen mucho miedo a lo que digan los demás: salir a la calle y que le lean como mujer u hombre sin sentirse así. Hay incluso gente que se echa atrás.

“Me sentí culpable de que mi padre lo pasara mal por mí”

-¿Alguna vez te has querido echar atrás?

-Por mi padre, sí. Por el resto de la gente, no. Pero vi que lo estaba pasando muy, muy mal y me sentí culpable de que lo estuviera pasando así por mi. Luego mis amigos me dijeron que para una vez que le estaba echando cojones no podía echarme atrás. Si yo no tuviera amigos así, hubiera parado el proceso. Además, con las hormonas tienes muchos cambios de ánimo, y si no tuviera gente que me apoya, esto sería una odisea.

-¿Has tenido pareja desde el comienzo de la transición?

-Tuve pareja al comienzo de la transición, pero no funcionó. Ahora estoy conociendo a una chica que ya me ha conocido como chico, lo que para mí es maravilloso.

-¿Crees que a la gente le cuesta lanzarse a salir con alguien transexual?

-Depende de la persona, pero yo creo que sí. Por ejemplo, por las situaciones de ir con tu pareja a un sitio y que te pidan el DNI. Creo que no cuesta por la persona, sino por lo que te va a decir la gente, que al final a la otra persona le puede afectar. Tengo suerte de que a esta chica no le importe lo que opinen los demás.

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Uno de los tatuajes de Leo. Rubén Sanz

-¿Qué opciones de cambio completo de sexo hay en España?

-Si eres un chico trans puedes tener tratamiento hormonal, operarte el pecho y la histerectomía, que consiste en retirar el útero. Si eres una chica trans puedes hormonarte y puedes aprender a modular el timbre de la voz. En otros países la faloplastia y vaginoplastia entran dentro de la Seguridad Social, pero aquí no. En España sí se hacen vaginoplastias, sin embargo, si quieres hacerte una faloplastia tienes que irte a EEUU y pagar unos 50.000 euros. Quitarte el pecho por la sanidad privada cuesta unos 6.000 y es gratis por la Seguridad Social, pero te hacen muchos destrozos. Conozco un chico aquí en Zaragoza al que han operado tres veces del pecho, porque lo tratan como una mastectomía.

¿Tienes planteado hacerte estas operaciones?

La operación de pecho sí, a corto plazo. De hecho me iba a operar en octubre pero al final no lo hice. Si quieres hacerlo por la seguridad social tienes que estar un año en hormonas hasta que te metan en la lista de espera, y luego otro año porque la lista es muy larga. La faloplastia creo que no me la haré jamás en mi vida. Son 50.000 euros para que las probabilidades de lo que te hacen sea funcional sean del 50%. Pagar ese dineral para mear de pie… Por lo general las chicas trans sí que se hacen la vaginoplastia porque es más sencillo, pero la faloplastia yo no conozco a nadie que se la vaya a hacer. Es un montón de dinero para que no te aseguren que puedas tener relaciones o sentir placer.

-¿Qué le dirías a alguien que ahora estuviera en tu situación de hace seis meses?

-Le diría que no tenga miedo, que piense en él o ella, que es lo primero. Al final, con quien vas a vivir el resto de tu vida es contigo mismo, entonces si intentas siempre contentar a los demás vas a ser tú el infeliz. Se lo digo a mucha gente que llega a mi asociación con 17 o 18 años. Siempre les digo que sé que es muy duro. Yo me he enfrentado a mi padre, y no lo había hecho jamás en mi vida. Si yo he sido capaz de hacer esto, ellos tienen que atreverse. La gente cambia y la gente se va de tu vida, pero tú vas a estar ahí siempre.

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